Introducción a la escritura cotidiana

Tipos de narradores Los ojos que narran

una introducción a los tipos de narradora

Cuando escribimos, elegimos —consciente o inconscientemente— desde qué lugar contamos una historia. Ese lugar no es solo un punto de vista técnico: es una posición en el mundo. El narrador no es simplemente “quien habla” en el texto, sino una lente que define qué se ve, qué se calla y desde dónde se mira.

Aprender a reconocer los distintos tipos de narradores te ayudará a entender cómo se construye una voz y cómo esa voz modifica lo que se narra. No se trata de memorizar categorías, sino de entrenar el oído y la mirada: de notar cómo una historia nos llega, qué tono adopta, cuánto sabe quien cuenta, y qué deja fuera del encuadre.

Una perspectiva personal

🪞 Narradora en primera persona

Habla desde el yo. Es la voz más íntima y subjetiva. Nos invita a entrar en la mente de quien narra, a sentir lo que siente, a mirar con sus ojos.
Puede ser un yo del presente que recuerda, un yo que confiesa, un yo que se inventa.

Ejemplo: 

“Yo quería ser buena. Más que eso, quería ser mejor que las otras chicas.”
Sylvia Plath, La campana de cristal

La primera persona tiene la fuerza de lo vivido, pero también su límite: solo puede contar lo que sabe o imagina.
A veces, ese límite se convierte en su mayor potencia.

El narrador se dirige directamente al lector

🌿 Narradora en segunda persona

Habla desde un , un destinatario que puede ser real, imaginario o incluso una parte del propio yo. Este tipo de narrador crea cercanía y, al mismo tiempo, cierta extrañeza.

“Te despiertas y sabes que estás sola. A tu lado, la cama parece más grande.”
Marguerite Duras, El amante

En la segunda persona hay algo hipnótico: puede ser una carta, una advertencia o una forma de desdoblarse. Quien escribe desde el tú suele hacerlo para acercarse o para enfrentarse a sí misma.

Narradores en tercera persona

El ojo que todo lo vé

🌒 Narrador Omnisciente

Conoce todo: pensamientos, sentimientos y acciones de todos los personajes, así como el pasado y el futuro.

Ejemplo: 

“Todos los matrimonios felices se parecen entre sí; cada matrimonio infeliz lo es a su manera. Todo estaba revuelto en la casa de los Oblonski: la mujer se había enterado de que su marido tenía un lío con la institutriz francesa.”

Leo Tolstói — Anna Karénina

“Emma se preguntaba si algún día llegaría aquel amor apasionado que, de suponerlo, habría de ser tan hermoso. No podía imaginarse que el tedio —como una niebla silenciosa— se deslizara poco a poco en su corazón.”

Gustave Flaubert — Madame Bovary

Conoce los pensamientos y emociones de los personajes, el pasado y, a veces, incluso el futuro. Puede entrar y salir de sus mentes, moverse entre lugares o tiempos distintos y revelar lo que nadie más sabe.
Es una mirada total, pero también una responsabilidad: quien lo sabe todo debe decidir qué mostrar y qué callar.

Acercar el foco

🌫️ Narradora en Tercera Persona Limitada

Sigue a un personaje específico y solo conoce sus pensamientos y percepciones.

“El agradable calor del caldo se expande por el cuerpo de Wojnicz y el pobre ni siquiera se da cuenta de que se queda dormido. Lo acompañamos un rato más escuchando su respiración tranquila, nos alegra que sus pulmones se hayan calmado. Ahora llama nuestra atención una estela de luz, fina como el filo de un cuchillo, que irrumpe en la habitación desde el pasillo y se detiene en un orinal de porcelana bajo la cama. Nos atraen las rendijas entre los tablones del suelo y ahí desaparecemos.”

Olga Tokarczuk — Tierra de empusas

Tiene un estilo muy cinematográfico que nos sirve para centrar la mirada en un punto, objeto o personaje. 

Para escribir con ojos de narradora

Cuando leas o escribas, pregúntate:

¿Quién está contando esta historia?

¿Qué sabe y qué decide no decir?

¿Desde qué distancia mira lo que narra?

A veces descubrirás que la historia cambia por completo cuando cambia la voz.
Y que escribir, en el fondo, es aprender a mirar el mundo desde otros ojos.

Ejercicio Práctico

Toma una escena simple (por ejemplo, «alguien recibe una carta inesperada»)
y escríbela desde tres tipos de narradores diferentes.

Observa cómo cambia completamente el efecto en el lector según la voz narrativa elegida.

La elección del narrador no es permanente en tu práctica de escritura: puedes experimentar con diferentes voces hasta encontrar la que mejor se adapte a cada historia que quieras contar.